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La mujer y los sesgos culturales en ciencia, ingeniería y computación

El impacto de la ciencia, la ingeniería, la computación y la informática es de grandes dimensiones en la eficacia del sector público y en la productividad de la industria. Sin embargo, un estudio de la firma especializada Human Capital con información de 740 empresas, encontró hace algunos años que de cada 10 puestos en estas ramas nueve eran para hombres y uno para mujeres.

El estudio reveló que principalmente el bajo número de profesionales del sexo femenino no eran el resultado de una mentalidad machista, sino más bien, por la pequeña cantidad que eligen ingresar a estos campos. "Fundamentalmente por razones sociales y culturales, las propias mujeres tenían y aún muchas tienen la percepción de que la ingeniería y la ciencia no es para ellas. ", señala Andrea González Muñoz, investigadora del área de biotecnología de BIOS.

Esta situación se hace evidente al realizar un recorrido a través de las facultades de ciencia en las universidades nacionales, donde se demuestra la escasez de personal femenino. En Colombia y el mundo, por ejemplo,  las clases y los cursos en temas como  bioinformática y computación avanzada, un tema relativamente nuevo, comenzó siendo liderado principalmente por hombres, llegándose a analizar  la incursión de la mujer en estas áreas, lo cual fue paradójico, pues en este escenario fueron precisamente algunas mujeres arriesgadas quienes contribuyeron desde sus inicios a la ciencia y sus ramas de una manera representativa, aunque no se les hizo el reconocimiento merecido.

Mujeres como Aglaonike, quien predijo eclipses; María La Judía, a quien se le atribuye la invención de varios instrumentos químicos;  Bárbara Johnson, Ingeniera de la NASA y una de las responsables del aterrizaje en la Luna, además,  única mujer en el equipo de ingeniería de esta agencia espacial, o  Ellen Swallow Richards, pionera en el campo de la ingeniería ambiental;  Margaret Engels, primera mujer en obtener la maestría en ingeniería mecánica; Margaret Dayhoff, pionera en bioinformática y creadora de las primeras bases de datos con información biológica, entre otras  que, aún marginadas en diferentes épocas, lograron ejercer su labor de manera extraordinaria. En la actualidad son referentes para la ciencia.

Actualmente, el número de mujeres que incursionan en estos campos es más visible, y “no se trata de hacer una diferencia de género, sino entender que el trabajo y el compromiso que puede aportar la mujer también es relevante”, afirma la investigadora González.

Por esta misma razón, el desafío actual representa un cambio de pensamiento, tanto en las mujeres como en una sociedad que considera esta condición como algo normal, y es imprescindible revertir esta tendencia. La investigadora del área de Biotecnología de BIOS, Catalina Álvares,  dice que “las limitaciones a nivel de conocimiento no existen, la situación se debe más por el pensamiento cultural y no debería ser así, pues es importante la participación de las mujeres en estos ámbitos y quienes lo logran, son mujeres admirables”.

Hoy por hoy, hay un número creciente de investigadoras, ingenieras, científicas y bioinformáticas que están desempeñando una labor que genera cambios en la industria y de una u otra manera intentan erradicar esos sesgos culturales y prejuicios de género.

Lo que las identifica es que son mujeres promotoras de cambios en los programas de computación e informática para hacerlos más atractivos para otras mujeres, demostrando que ellas, al igual que los hombres, pueden influir en la sociedad a través de iniciativas para un crecimiento tecnológico continuo y aprovechando los beneficios que ofrecen las TICs.

Aunque la competencia es dura, las pocas mujeres que entran en estas carreras son admiradas y respetadas, como sucede con Melyssa Fratkin directora de programas industriales del Centro de Computación Avanzada de Texas (TACC), uno de los pilares más representativos en el mundo y con ambiciosas proyecciones en temas de análisis en visualización de datos complejos, que está liderado también por la investigadora Anne Bowen Ph.D. en Química Computacional de la Universidad de Zurich, o Mery Aranda Fres, ingeniera civil y docente del programa en Computación Avanzada en la Universidad Santo Tomás.

También  Natalia Valderrama, coordinadora de las comunidades e-Ciencia de RENATA, un colectivo colombiano de computación avanzada que, actualmente realiza mesas de trabajo con diferentes instituciones de investigación en el país. Ambas instituciones con las que BIOS trabaja de la mano en diferentes proyectos conjuntos. Además de las más de 8 investigadoras con gran recorrido y experiencia internacional con que cuenta el Centro de Bioinformática y Biología Computacional de Colombia.

De esta manera escuchar a mujeres hablar de Ciencia de la información, ingeniería de software, Informática en salud, visualización  bases de datos y cómputo científico, sin duda, representa romper esquemas sociales, pues asumir estos roles poco comunes es un “arte” y un estilo de vida, según la investigadora Catalina Álvarez, “no se trata de un género u otro, sino de una convicción y de un enfoque diferente. El hecho de que las mujeres no tengan los mismos  espacios, o la misma representación, no significa que no tenga capacidad para hacerlo, lo pueden hacer igual de bien que un hombre e incluso mejor, si siente gusto por lo que hace” concluye.

Para organizaciones como BIOS es representativo el papel de la mujer, y es por esta razón que cerca del 50 por ciento de sus colaboradores son mujeres, porque no importa el género sino el talento, la creatividad y las ganas de hacer ciencia que cambie al mundo.

¡Feliz día de la mujer¡

Por: Angie Ximena Restrepo - practicante Unidad de Comunicaciones BIOS

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