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Colombia potencia verde

Por: Andrea González, Valentina Vargas, Catalina Álvarez

Colombia es un país extraordinario que por su posición geográfica es considerado una privilegiada “casa de esquina”, con frentes sobre dos importantes avenidas: dos grandes océanos, el Pacífico y el Atlántico. Dicha posición estratégica ha permitido que Colombia presente una variedad de climas y, por consiguiente, una gran variedad de ecosistemas que permiten que nuestro país albergue una biodiversidad considerable de fauna y flora. A nivel mundial es el primer país en diversidad de aves y orquídeas, el segundo en diversidad de plantas, anfibios, peces dulciacuícolas y mariposas, el tercero en réptiles y palmas y el cuarto en mamíferos, de acuerdo con el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB-Colombia).

Con 54.871 especies de flora y fauna registradas, de las cuales 1500 especies están amenazadas, Colombia es reconocida por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente como uno de los 17 países megadiversos, que en conjunto albergan 70% de la biodiversidad mundial en solo 10% del territorio del planeta (Instituto Alexander Von Humboldt). La increíble diversidad y riqueza animal de Colombia se plasma en 1.889 especies de aves, incluyendo 197 especies migratorias, 479 especies de mamíferos, 1.334 especies de reptiles y anfibios, 3.533 especies de peces marinos y dulciacuícolas y cerca de 300.000 especies de invertebrados, de las cuales sólo se conoce entre el 10% y el 20%. Por su parte, la biodiversidad de plantas, hongos y líquenes de Colombia también es admirable, nuestro país cuenta con 22.840 especies de plantas con flor, 4.010 especies de orquídeas, 45 especies de plantas sin flor, 262 especies de palmas, 1.643 especies de helechos y afines, 1.636 especies de musgos y afines, 1.239 especies de hongos y 1.674 especies de líquenes (SiB-Colombia).

La diversidad de Colombia no sólo está representada por su riqueza de especies; el territorio colombiano cuenta con una gran variedad de ecosistemas que van desde páramos, laderas andinas, valles interandinos, selvas tropicales, humedales, llanuras hasta desiertos, en total 311 tipos de ecosistemas continentales y costeros. Toda esta variedad ecosistémica ha permitido que se desarrolle a su vez en el país una amplia diversidad cultural y étnica que hacen de Colombia una mezcla genética que enriquece el pensamiento latinoamericano. Los resguardos indígenas, los territorios de la cuenca del pacífico como el Chocó Biogeográfico, el Macizo Colombiano y las Áreas Naturales Protegidas, entre muchos otros, son prioridad de conservación para Colombia y la humanidad.

Toda la diversidad biológica de la cual gozamos como país debe estar sujeta a medidas para su conservación, uso sostenible y distribución de los beneficios o servicios que se deriven de ella. El Convenio sobre Diversidad Biológica, junto con la Ley 165 de 1994 y la Política Nacional de Biodiversidad establecen los lineamientos nacionales dirigidos a la protección y el uso de la biodiversidad a través de tres estrategias: conservación, conocimiento y utilización sostenible. Las acciones de conservación en el país se enmarcan dentro de la declaración de las áreas protegidas como los parques nacionales naturales, santuarios de flora y fauna, reservas de la sociedad civil y demás áreas de conservación de la naturaleza, así como en los planes de manejo en áreas prioritarias de conservación y corredores biológicos. En relación al conocimiento sobre la biodiversidad, las investigaciones a nivel mundial y en el país, realizadas por universidades, centros de investigación, entre otros, se dirigen a conocer y entender la diversidad desde sus diferentes niveles: el ecosistema, la comunidad, la especie, el individuo y la genética. En Colombia, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, vinculado al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, comprende una de las instituciones de mayor importancia en el país para la generación conocimiento con el fin de evaluar el estado de la biodiversidad en Colombia y tomar decisiones sostenibles sobre la misma. Así mismo, coordina el Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad (SIB Colombia) y la conformación del inventario nacional de la biodiversidad (Instituto Alexander von Humboldt).

Por su parte, la utilización sostenible de la biodiversidad abarca múltiples aspectos del aprovechamiento de la misma en beneficio del hombre, a partir del conocimiento científico y cultural. Actualmente hay un ávido interés en el país y a nivel mundial por aprovechar y descubrir el potencial uso de los recursos biológicos través de, por ejemplo, el turismo de naturaleza y la bioprospección. El turismo de naturaleza es “todo tipo de turismo basado en la naturaleza, en la que la principal motivación es la observación y apreciación de la naturaleza, así como las culturas tradicionales” (Organización Mundial del Turismo), el cual aporte no solo a la conservación de los recursos sino también al desarrollo económico de las comunidades y las regiones. En otro aspecto, la bioprospección tiene como enfoque la exploración sistemática y sostenible de la biodiversidad para identificar nuevas fuentes de compuestos químicos, genes y proteínas en los seres vivos y sus derivados que tengan un potencial comercial. Esta exploración permite dar un mejor uso y manejo a los recursos biológicos, debido a la generación de conocimiento científico de los mismos, que permita su aprovechamiento para el bien social. Los centros de investigación e innovación en el país, como el Centro de Bioinformática y Biología Computacional de Colombia –BIOS- están dedicados a la investigación de la biodiversidad colombiana y la bioprospección para fomentar el desarrollo del país a partir de su gran riqueza biológica.

De esta manera, los recursos biológicos en Colombia no sólo son un patrimonio global de la humanidad, sino el más importante activo que tiene el país. La significación de las especies como manifestaciones grandiosas de la vida en el planeta tiene valores que pueden traducirse en uso de consumo, uso productivo y valores para la función ecosistémica. La biodiversidad puede considerarse un potencial gigantesco para la seguridad alimentaria y el equilibrio global de la biosfera, en términos de regulación del clima mundial y del ciclo hidrológico; asimismo, puede contribuir con un gran valor económico con respecto a su uso potencial en diferentes industrias como la de alimentos, agrícola, farmacéutica, cosmética, ecoturismo, biotecnología, entre otros.

Por todo lo anterior, la biodiversidad en Colombia y en el mundo es un componente multidimensional y esencial para la vida en la Tierra y está cercanamente ligado al bienestar del ser humano. Colombia es un país único por su megadiversidad y riqueza biológica, con la gran responsabilidad de velar por la conservación de su fauna, flora, ecosistemas, cultura y etnias, que constituyen un patrimonio de la humanidad.

 

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