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La ciencia del mundo se tomó al eje cafetero

Durante 5 días, más de 40 científicos de países como Turquía, Eslovenia, Pakistán, Egipto, Estados Unidos, Japón, Brasil, México y Colombia se dieron cita en el Centro de Bioinformática y Biología Computacional de Colombia – BIOS, para hacer parte del Theoretical and Practical Course "High Performance and Cloud Computing for Bioinformatics" (Curso teórico práctico “Computación de alto desempeño y computación en las nubes para bioinformática”), actividad patrocinada por el ICGEB (Centro Internacional para la ingeniería genética y biotecnología),  y UNU – BIOLAC (Universidad de las Naciones Unidas, que se enfoca en la formación y desarrollo de Latino América en temas biotecnológicos).

Las más recientes tendencias en investigación bioinformática, genética, en neuro rehabilitación, además de la presentación de innovadores y revolucionarios proyectos que se llevan a cabo en diferentes partes del mundo, fueron algunos de los temas de este taller; eso sin dejar a un lado recorridos por el eje cafetero y un acercamiento más íntimo a la cultura colombiana.

Para el Director Científico de BIOS, Marco Aurelio Cristancho, Ph.D. el evento fue un éxito en temas logísticos y temáticos, además” tratamos de presentar los proyectos en que estamos involucrados en el Centro y muchos se motivaron para hacer alianzas y trabajar en conjunto”

Entre platos típicos, chivas rumberas y muchas risas, personajes como Ah San Huda, científico de la empresa Booz Allen Hamilton, presentó un ambicioso programa en el que buscan secuenciar un millón de genomas de veteranos de guerra en Estados Unidas “lo que tratamos de hacer es relacionar esa información genética con la información clínica, para saber cuáles son sus enfermedades y cómo se ve su ADN con estas afecciones y así, generar mejores medicamentos”, de igual forma buscan analizar qué tipo de enfermedades tienen sus bases en los genes y cuáles no, es decir, entender cómo cambia nuestro material genético cuando se va a la guerra.

De la misma manera, Cristancho presentó uno de los grandes programas que BIOS busca liderar, el que se ha denominado como segunda expedición botánica, además de su proyecto piloto ”la expedición botánica - eje cafetero, que busca estudiar todas las plantas que tradicionalmente tiene una casa cafetera, no solo café, sino plátano, mora, palmas, guadua, frutales, muchas especies que son parte de nuestra biodiversidad y son el sustento alimenticio de las familias”.

El objetivo de este proyecto es utilizar las nuevas tecnologías para estudiar estas especies en el contexto del cambio climático, analizar cuáles están mejor y más preparadas para resistir cambios y así predecir su comportamiento para tomar decisiones en un futuro cercano.

Otro de los proyectos que se presentaron fue el de la mexicana Nancy Otiveros de la Facultad de Química en Universidad Autónoma de México, quien ha centrado sus estudios en la regulación genética en bacterias, esto con el fin de utilizarlas como medios de producción.

“Lo que buscamos es mejorar la producción de una proteína u hormona” y de esta manera controlar la generación de lo que se desee, incluso modificar o acelerar el metabolismo de dicha bacteria para que por ejemplo secrete insulina más rápidamente y de mejor calidad.

Incluso temáticas como los biocombustibles fueron abordadas por científicos como Ali Samy ABD EL-AAL del Centro de investigación en agricultura (ARC por sus siglas en inglés) con sede en Giza, Egipto, quien enfoca su labor a mejorar los procesos que se dan con la biomasa para generar etanol y combustibles alternativos, renovables, baratos y que no afecten el medio ambiente.

Una nueva forma de ser sanos

Uno de los organizadores del taller y quien hace parte de Georgia Tech, King Jordan, Ph.D., explicó que uno de los proyectos más ambiciosos en los que están trabajando BIOS y su institución es la construcción de una plataforma para analizar secuencias genómicas de seres humanos, es decir, generar un software que ayude a los científicos a entender nuestras variaciones en los genes.

“Luego necesitamos entender la cantidad de variación genética que existe en el país y Colombia tiene una población muy interesante con respecto a lo ancestral, tienen una mezcla única de varios continentes; es la más grande de cualquier país que se ha estudiado”, explica Jordan. En otros países se están llevando a cabo estudios de este tipo, pero las características del colombiano son tan peculiares y cuenta con una población tan heterogénea que es posible que no tengan relevancia en estas investigaciones, por tal motivo, ya se inició este gran programa para secuenciar y analizar el genoma colombiano.

Todo esto en búsqueda de fortalecer la medicina personalizada “estamos desarrollando un campo nuevo, denominado medicina genómica, estamos tratando de cambiar la forma en que nos acercamos a los problemas de los pacientes”, el objetivo es utilizar los análisis de las secuencias genómicas individuales para generar procedimientos que mejoren el impacto de las medicinas en cada uno de nosotros.

Finalmente King Jordan aseguró que una de las metas más grandes de este tipo de encuentros científicos es afianzar las relaciones entre instituciones e investigadores para construir un futuro mejor.

La visión colombiana de desarrollar una economía basada en conocimiento, a través del fortalecimiento de las ciencias del país es algo que toma años y grandes esfuerzos de la empresa, la academia y el estado, pero lograr que científicos del mundo posen sus ojos en las posibilidades y peculiaridades del país es un muy buen síntoma que se está yendo por ese camino.

El próximo curso del ICGEB será del 22 al 27 de junio en Trieste, Italia.

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