Hacer frente a la pandemia por COVID-19 es hoy la realidad innegable. La ciencia está enfocando sus esfuerzos en entender y dar solución a este virus. A nivel mundial se adelantan numerosas investigaciones, según la National Library of Medicine, al 20 de mayo de este año en la base de datos de GenBank, había disponibles más de 3.800 secuencias del genoma de SARS-CoV-2, causante del virus. Igualmente, en COVID-19 Host Genetics Initiative 2020 están disponible múltiples iniciativas internacionales dirigidas a la identificación de aquellos determinantes genómicos que ayudarían a develar el porqué de las diferencias en la susceptibilidad a la infección y la severidad con la cual cursa la enfermedad generada por este virus en humanos.

Por otro lado, el Biobanco del Reino Unido está en la búsqueda de pistas que permitan, sumadas a la información de parámetros clínicos, identificar a aquellas personas en mayor riesgo de enfermar gravemente y explorar el potencial inmunológico de las poblaciones para hacer frente a la infección por este virus, información que puede ser relevante en el diseño de nuevas vacunas y enfrentar otras enfermedades.

En definitiva, se trata de comprender la genómica del agente infeccioso, pero también la del hospedero, es decir, el ser humano, lo que no solo ayudaría con la actual situación, sino que transformaría para siempre cómo se entiende la salud humana. Un tema más que pertinente si se piensa que, en general, los sistemas de salud se perciben como curativos y no preventivos, afirmación que hoy en día es más palpable y que pone de manifiesto que falta mucho camino por recorrer cuando se trata del organismo humano. Sin embargo, vivir una situación donde la COVID-19 prácticamente ha detenido el avance normal del mundo, se ha convertido también en una ventana para conocer el trabajo médico y científico alrededor del mundo.

Ventana que también permite más cuestionamientos acerca de lo que se conoce del ser humano como hospedero, no solo de la COVID-19, sino de cientos de otros virus, tanto conocidos, como otros que pueden llegar de forma inesperada: ¿se podría cambiar la situación de manera contundente si conociéramos la predisposición genética de las personas?, o ¿conocer el origen genético de cada uno cambiaría la manera de afrontar otra crisis como la actual?

El mundo no volverá a ser como antes tras la COVID-19. Y uno de esos grandes cambios debe estar en cómo se conciben los sistemas de salud alrededor del mundo que deben ir haciendo una transición, no solo a la medicina preventiva, sino a la personalizada. Por ejemplo, en Colombia, una salud preventiva mejoraría en 80% las aproximaciones diagnósticas y reduciría en un 50% las complicaciones por enfermedades, es decir, se desarrollaría un sistema más oportuno.

Pero esto solo será posible en la medida en que se conozca más al ser humano. El conocimiento siempre es luz en tiempos de incertidumbre como los actuales. La población de nuestro país es diversa: somos el resultado del encuentro de genomas indígenas, africanos y europeos, cada uno de ellos cuenta una historia diferente y se combinan en nosotros de maneras únicas que pueden brindar respuestas a epidemias presentes y futuras.

Es así como la materialización del programa de investigación Genoma Humano Colombiano –‘ORIGEN’-, iniciativa del Centro de Bioinformática y Biología Computacional de Colombia, BIOS, se vuelve hoy más pertinente que nunca, pues podría develar ese potencial a través de la caracterización de la diversidad genética presente en nuestra población, primer paso para sentar las bases de conocimiento necesarias para la implementación de la medicina de precisión y el desarrollo de la genómica en el país.

Junto a España, con su proyecto Smart Map, y EE. UU con el suyo, All Of Us, Colombia hace parte de aquellos países en el mundo que en este momento desarrollan proyectos de investigación enfocados en conocer ese 1% de ADN que nos hace diferentes y que es el responsable de que cada persona sea quien es.

En la actualidad, diferentes colombianos han aceptado unirse al reto de descubrir su Origen, entre ellos Mabel Gisela Torres, actual Ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación; Diego Hernández Losada, actual Viceministro de Ciencia, Tecnología e Innovación; Brigitte Baptiste, rectora de la Universidad EAN, y Ángela Posada Swafford, periodista científica.