HPC

UNA PUERTA QUE SE ABRE AL FUTURO

Colombia es un país con una riqueza natural excepcional y una inmensa diversidad biológica, sin embargo, si no comprendemos el potencial que representa, estaremos condenados a ver cómo foráneos se apoderan y se benefician de ella.

Es así que entendiendo la importancia de conservar “La autonomía intelectual como una condición indispensable para salvaguardar la soberanía nacional en un contexto dentro del cual el crecimiento económico global depende en forma cada vez mayor del dominio del conocimiento y la tecnología” (Visión Colombia II Centenario Presidencia de la República de Colombia, el DNP y Colciencias), es imprescindible el fortalecimiento de capacidades tecnológicas que le permitan al país aprovechar su potencial megadiverso, que se encuentra contenido en formas tan variadas como la información genética, la composición físico química, las relaciones ecosistémicas, los procesos biológicos, la variabilidad climática entre millones de fuentes más que ofrecen datos que pueden ser transformados en información de valor para establecer estrategias de desarrollo sustentable, generar nuevos productos y servicios y desarrollar medicamentos, entre otros.

Hoy los avances tecnológicos ofrecen la posibilidad de reducir los tiempos de desarrollo de años de trabajo a semanas, es así que actualmente podríamos evaluar en días 999 maneras de cómo hacer una bombilla con el despliegue de algoritmos inteligentes y un prototipado rápido. Capacidades que ofrecen inmensas posibilidades para materializar ideas en menores tiempos y resolver muchos de los problemas que enfrenta el mundo.

BIOS está modernizando actualmente su “Centro de Computación de Alto Rendimineto (HPC) Isaac Asimov”, esta nueva infraestructura ha sido consolidada gracias a un proceso de cooperación internacional que permitió incrementar la capacidad computacional, pasando de 14 cálculos matemáticos por segundo en GPU a 56,4 (Teraflops). Lo que se traduce en la rápida identificación de patrones, la predicción de eventos, el diseño de productos y servicios más pertinentes, la definición de estrategias efectivas, la prevención de desastres y/o enfermedades; al tratarse todo de datos ya sean biológicos o informáticos, su interpretación abre un sin fin de alternativas para acceder a conocimiento oculto a simple vista que aplicado generará gran valor agregado.

El desarrollo científico y tecnológico ya permitió la creación de cero del ADN de una bacteria E.coli, gracias al diseño insílico (computacional) editando el genoma en un archivo de texto gigantesco. Esto representa un importante avance para la biología sintética que en el futuro, podrá usar el código genético modificado para crear células que produzcan enzimas o proteínas para el diseño de medicamentos.

La instalación de infraestructura computacional en el territorio nacional debe mirarse como el medio para lograr incrementar la competitividad del tejido empresarial, académico y gubernamental que redunde en el bienestar social y económico.

Sin embargo, esto precisa de un ecosistema capaz de soportar industrias inteligentes, cuya característica más importante es la de adaptarse rápidamente a las necesidades y administrar eficientemente sus recursos a partir de la explotación de sus conocimientos y capacidades; lo que le permite a un país afrontar estratégicamente los desafíos que presenta la cuarta revolución industrial como la disposición de cantidades casi ilimitadas de datos, información genética, inteligencia artificial, capacidades de procesamiento informático, economías colaborativas, escenarios virtuales e inmersivos que generan nuevos modelos de negocio como Oryzon Genomics, Biofabri o algunos más conocidos como Netflix y Uber, que producen un impacto positivo en las economías locales y generan desarrollo social incrementando la calidad de vida.

La apropiación de infraestructuras computacionales como la que moderniza BIOS, le facilitará al país trabajar en proyectos que le permitan promover la innovación y la competitividad, indicadores en los que Colombia aún se encuentra rezagado de acuerdo al Índice Global de Innovación 2018, en el que ocupa la posición 63 con un puntaje total de 33,8, después de otros países latinoamericanos como Chile (37,8), Costa Rica (35,7), México (35,3) y Uruguay (34,2).

Con el ingreso de Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el país se comprometió en asegurar y garantizar beneficios socioeconómicos para la población a partir de los avances científicos y tecnológicos, como estrategia fundamental para alcanzar el desarrollo sustentable. Esto implica promover y fortalecer la ciencia abierta y la capacidad computacional que facilite almacenar, procesar, analizar e interpretar los datos para originar nuevo conocimiento, en esto, el país se ha fijado lineamientos para la explotación de datos a través del CONPES 3920 Política Nacional de Explotación de Datos (Big Data), que surge ante la inminente ola de datos que se producen. Solo por entender la dimensión del universo de información que crece cada día, se espera que para el 2025 existan alrededor de 160 Zetabytes de datos producidos solamente por las interacciones en redes sociales, un incremento extraordinario, que aún no contempla la cantidad de información contenida en los organismos biológicos, las interrelaciones, el clima, entre otros:

Fuente: DNP con datos de International Data Corporation, 2017. En CONPES 3920, 2018.

Lo anterior, se constituye como la materia prima para consolidar la economía del país que solo puede ser transformada por infraestructuras computacionales que les provean a las instituciones herramientas que extraigan valor de sus datos y les permitan aumentar los ingresos, entrar a nuevos mercados (e incluso crearlos), identificar tendencias, mejorar sus relaciones con los clientes y aumentar la eficiencia en las operaciones (McKinsey Global Institute, 2016. En CONPES 3920, 2018), resultado de la apropiación de las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial como los sistemas ciberfísicos, la robótica, el internet de las cosas, la inteligencia artificial y la biotecnología.

Hoy Colombia cuenta con varios centros de datos, sin embargo funcionan como nodos independientes, cohesionar esta capacidad a través de una híper-infraestructura supondrá una plataforma importante para aprovechar los datos de los que ya disponen las instituciones para descubrir nuevo conocimiento al servicio de la comunidad, la academia, la industria y el gobierno.

La dinámica mundial cambia tan rápido, que día a día se extinguen especies animales y vegetales, se crean nuevos productos, aparecen y desaparecen empresas, se descubren nuevas enfermedades, se incrementa el calentamiento global y se demandan más alimentos; “la inteligencia artificial y la biotecnología podrían adelantar pronto a nuestras sociedades y a nuestras economías (también a nuestro cuerpo y a nuestra mente), pero apenas son un parpadeo en nuestro radar político” (Homo Deus, Yuval Noah Harari, 2015), herramientas que permitirán optimizar el tiempo para llegar a conclusiones más rápidas y marcar una diferencia positiva en el futuro de Colombia.

Para BIOS, “El Centro HPC Isaac Asimov” representa un medio fundamental para la implementación de robustos modelos de procesamiento aún más efectivos que permitirán encontrar caminos no explorados para acelerar la creación de posibilidades que hoy apenas podemos imaginarnos, de la misma manera en que hace casi 70 años el escritor y profesor de bioquímica Isaac Asimov se imaginó un mundo en el que deberíamos establecer las leyes de la robótica y entender profundamente la situación del hombre en relación con el desarrollo tecnológico para que sea efectivamente una herramienta de evolución y progreso, un escenario que día a día se hace más real.

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