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Supercomputación: la realidad más allá de la ciencia ficción

El cine de ciencia ficción ha sido la gran inspiración para muchos avances científicos, así como para el acercamiento de las personas con escenarios tecnológicos que, aunque lejanos, hacen volar la imaginación sobre cómo sería el mundo si existiera por ejemplo la teletransportación, viajes de fin se semana a la luna, gafas escáner para identificar personas, entre otras muchas. Cada una a su manera, la ciencia y las audiencias cinéfilas, toma elementos de esos relatos y los hacen parte de la cotidianidad.

Los films que abordan la robótica, la inteligencia artificial o la supercomputación, nos acercan a escenarios en los que las máquinas son más inteligentes que los humanos o de sistemas operativos que han ‘descargado’ la esencia de un ser humano a un computador, lo que materializa el paradigma con el que hemos vivido de que las máquinas llegarán a ser superiores a las personas.

Pero, ¿qué tan lejos o cerca estamos de que esto ocurra? Arquitectónicamente, todos los computadores son iguales, desde nuestro portátil de escritorio, hasta el supercomputador que existe en BIOS, el Centro de Bioinformática y Biología Computacional de Colombia, ubicado en Manizales (Colombia). A este último, a pesar de que se le llama supercomputador, lo correcto es referirse a él como un computador de alto desempeño (en inglés HPC High Performance Computing), pues entre los servicios que ofrece está la capacidad de analizar a alta velocidad una gran cantidad de información, lo que permite realizar no sólo una tarea si no muchas paralelamente, arrojando resultados en menores tiempos.

Para entender un poco más fácil esta gran diferencia, podemos pensar en que no tendría mayor sentido usar un supercomputador para revisar el correo electrónico, así como sería imposible tratar de analizar los datos del clima de una ciudad en un computador de escritorio. Es como si quisiéramos participar en la Fórmula 1 con un Renault 4. Es decir, un computador es un computador, así como un carro es un carro, pero la función para la que están diseñados es la que los hace diferentes y únicos, pues hacer la predicción del clima en nuestro computador personal, en el que guardamos nuestros documentos y fotos, podría tomar 100 años.

Así pues, el computador de BIOS está diseñado para analizar enormes volúmenes de datos y de esta manera hacer simulaciones y análisis que ofrecen resultados rápidos a los investigadores, quienes toman esta información como base para generar nuevo conocimiento, tecnología, metodologías, procesos, productos entre otros. Por otro lado, si ellos hicieran este proceso solos, muestra por muestra, dato por dato, de pendiendo de la cantidad, podrían demorarse días, meses, años, décadas, siglos o mucho más; mientras que usando computación de alto desempeño, la oportunidad de analizar toda la información en poco tiempo representa una alternativa para agilizar la investigación y el desarrollo.

Es aquí cuando aquellos fanáticos del cine, esos que han visto la saga Terminator, o son fans de Yo Robot, empiezan a pensar en qué otras cosas estará ‘analizando’ esta supermáquina. La respuesta es muy sencilla: sin datos, la computadora no corre ningún proceso.

Como lo explica Yohan Ricardo Céspedes Villar, coordinador de Bioingeniería de BIOS, “las máquinas no piensan,  es el hombre el que ingresa los datos, ellas solo analizan sin saber si quiera si estos datos son reales o simulados. La supercomputadora en realidad no ‘sabe’”.

Es allí cuando todos esos robots humanoides que parecen vengarse de sus creadores para dominar un mundo posapocalíptico vuelven a ese escenario ficcional. De seguro, la ciencia ficción seguirá alimentando la ciencia y hará pensar a los científicos e investigadores en nuevas posibilidades. Pero ese nivel de Inteligencia Artificial, aún está demasiado lejos. Por ahora, lo que tenemos con la computación de alto desempeño es una gran oportunidad. El procesamiento, visualización y análisis de gran cantidad de datos atmosféricos, de los cambios en el suelo, de la velocidad con la que se extinguen las especies, de lo rápido que avanza el deshielo de los polos, nos han llevado a entender que los cambios en los sistemas humanos deben ajustarse para preservar el planeta. Es hoy, cuando toda la historia de la humanidad se puede traducir en datos y ser analizada por máquinas construidas por humanos, para tratar de preservar aquello que hace que seamos nosotros: nuestro hogar, La Tierra.